lunes, 14 de octubre de 2013

Violación del principio marxista sobre el papel determinante del desarrollo de la industria pesada; Rafael Martínez, 2006

La negación de la industria pesada en el desarrollo de la economía nacional superditandola a la agricultura o a la industria ligera, es una de las características más comunes dentro de todos los revisionismos a la hora de negar las leyes en la construcción del socialismo. En el siguiente caso a analizar: China, veremos como los dirigentes chinos se adaptaron a lo que ellos llaman «modelo stalinista» hasta la muerte de ficha figura reportando grandísimos avances. Después intentaran crear un modelo de industrialización «acorde a las necesidades nacionales» y al igual que sus homólogos jruschovistas de entonces argumentando «desniveles» entre los sectores, todo esto degenerará en uno; en intentar industrializar el país bajo una descentralización económica, y dos; superditar la industrialización a la agricultura, y tres; fomentar las técnicas del socialismo de mercado como la ley del valor y su gran rol en dicho modelo económico. Las estadísticas entre las diferentes etapas dejan muy claro todo el panorama e indica que «gracias a dicha innovación» tan poco nueva, China no fue capaz de industrializarse lo cual detenía la capacidad defensa del país, el apoyo a la maquinaria agrícola, o la producción y extensión de otras ramas, por ello la apertura al capital extranjero no es una anomalía, sino que es consecuencia directa de esta desviación económica tras desviarse del plan industrial de inicios de los años 50. Como dice el autor muy correctamente: «No queremos discutir aquí la línea política de tal o cual dirigente –en este caso Mao Zedong– sobre que tenía en mente al negar las políticas de de rápida industrialización. Eso no viene al caso y es básicamente irrelevante para la presente discusión  que es demostrar la invalidez de renegar de la industria pesad ay su papel».

El documento:


Violación del principio marxista sobre el papel determinante del desarrollo de la industria pesada

En el apartado anterior hemos tocado uno de los postulados más importantes en los que se basa el manual de economía política de Shanghái. También como hemos visto, los autores reconocen inequívocamente la importancia de la industria pesada pese aunque mantienen que la agricultura es la base de la economía y determina el desarrollo de otros sectores de la economía. A pesar de que los autores del manual estén acuerdo formalmente con la formulación de la función rectora de la industria pesada, tienen una concepción muy diferente del intercambio de trabajo entre los distintos sectores de la economía que la defendida por los fundadores del marxismo-leninismo. En concreto, los autores dan prioridad a la agricultura, seguido de la industria ligera y la industria pesada. En esta sección vamos a ser más cuantitativos con los datos y vamos a tratar de demostrar que esta concepción conduce a la violación del principio marxista-leninista sobre la economía política de las sociedades de transición socialista acerca del papel determinante de la industria pesada en el desarrollo económico. Hacemos hincapié en el cambio cualitativo que tiene lugar en el desarrollo de la industria pesada en China al comparar las figuras principales de control económico del Primer Plan Quinquenal y las reformas económicas que se concretaron en la década de 1960 que, en nuestra opinión, liquidaron una serie de características básica incorporadas por el Primer Plan Quinquenal.

El principio marxista-leninista del papel de liderazgo en el desarrollo de la industria pesada se había aplicado en la Unión Soviética y en las democracias populares de Europa del Este y se había convertido en una noción generalizada para los comunistas chinos que llegaron al poder. En este sentido, el Primer Plan Quinquenal se había convertido en la materialización y concreción de las condiciones de China, de lo que se consideraba un modus operandi bien aceptado y sin controversia. No está dentro del alcance de este trabajo la elaboración de las consideraciones clásicas que conducen los fundadores del marxismo-leninismo a la conclusión de la necesidad del papel de liderazgo de la industria pesada en la economía de transición [6], pero haremos repasos sobre la marcha. Concluyendo lo contrario, los autores del manual de Shanghái niegan los conceptos básicos de la economía política marxista. Marx reiteró que el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas está fuertemente relacionado con el nivel de productividad alcanzado, que depende del grado de mecanización del trabajo. La creciente mecanización del trabajo es necesariamente impulsada por un cambio en la composición en el producto social en favor de la industria con respecto a la agricultura y en favor de la industria pesada con respecto a la industria ligera. Este es un resultado necesario del análisis marxista de la realización del producto social, un resultado necesario de la teoría marxista de la reproducción y la reproducción ampliada. Esto es aplicable a los modos capitalistas, socialistas y comunistas de la producción, así como a la economía de transición entre unas y otras. Negar en los hechos el papel de liderazgo en el desarrollo de la industria pesada con respecto a otros sectores de la economía nacional no sólo es flagrantemente antimarxista, sino que también contradice la observación puramente fenomenológica sobre la fuerte correlación entre el crecimiento de la industria y el crecimiento general de la economía en los modos de producción modernos, incluyendo el capitalista.

¿Materialismo Dialéctico o Idealismo?; Reflexiones sobre el maoísmo, 2005


Monumento a Li Dazhao

Por Cercles Communistes Henri Barbusse
Reflexiones sobre el Moísmo 
Extracto

Las divergencias entre Mao y Stalin y la Komintern no son secundarias. Ni están desconectados. Se pueden identificar tres diferencias fundamentales: la cuestión del frente en las diferentes etapas de la revolución, la cuestión de las etapas mismas, y la clase capaz de dirigir el proceso revolucionario. En lo común de las desviaciones maoístas en estos puntos radica en la sustitución del materialismo dialéctico por la concepción cíclica y metafísica de la dialéctica. Esta desviación del materialismo dialéctico tiene una base social: los pequeños campesinos y su visión del mundo. En este sentido el maoísmo es una de las variantes entre otras del socialismo pequeñoburgués.

1. La base social del maoísmo

La historia del feudalismo chino está marcada durante siglos por una sucesión de grandes reinados imperiales, de rebeliones campesinas contra los emperadores llevadas por letrados, de caídas de estos emperadores y de transformaciones de estos letrados en nuevas dinastías y en una nueva opresión. La cuestión campesina está en el corazón de los enfrentamientos sociales desde hace siglos. Masas de pequeños campesinos se rebelaban regularmente para exigir la división de los bienes tomados por los ricos. Por razones atadas al estado de desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, la traducción política de estas rebeliones fue la esperanza milenarista.

Los líderes que encuadran estas insurrecciones estaban marcados por una característica doble. De una parte, vivían cerca de estos pequeños campesinos y cerca de estos campesinos sin tierras y compartían con ellos la sed de justicia social y el odio de la clase dominante. Por otra parte, se derivaban de la pequeña burguesía (artesanos, comerciantes, letrados budistas, campesinado medio, etc.) e interpretaban la realidad social a partir de su clase de pertenencia. Podían evolucionar pues, sólo a partir del sistema ideológico tradicional.

Sobre la conversión del partido proletario en partido de masas bajo las tesis revisionistas

Boleslaw Bierut, Secretario General del Partido Obrero Unificado de Polonia desde 1948-1956

«La actitud tolerante hacia los errores oportunistas y nacionalistas también dio lugar a una retirada de los principios del marxismo-leninismo en la cuestión del papel del partido. La dirección del partido no libró una lucha suficientemente enérgica en contra de la tendencia socialdemócrata de reclutar miembros en el partido sin discriminación. Esto significó un claro desprecio por los principios del leninismo que establecen que el partido es el destacamento organizado de los mejores elementos de la clase obrera, el destacamento de vanguardia de la clase obrera y la forma superior de organización de clase del proletariado.

El desconocimiento de estos principios y la ausencia de vigilancia cuando los nuevos miembros fueron aceptados en el partido, dio lugar a que el partido se esté sobrecargando con elementos socialmente extraños o de simples profesionales de carrera que vieron en su carnet del partido un trampolín para su promoción o como un medio de la obtención de otras ventajas.

Estas deficiencias se deben principalmente a la subestimación del papel dirigente del partido en todas sus secciones para la introducción de las reformas políticas, económicas y culturales en nuestra Polonia.

Hay que señalar sin miedo el mal estilo en el trabajo de la dirección del partido, su aislamiento de la actividad central donde se desarrolla todo, de los miembros del Comité Central, la falta de cooperación en la labor de las ramas del partido, la falta de atención prestada en la selección y promoción de los cuadros, la subestimación del papel de los sindicatos como la correa transmisora entre el partido y la clase obrera.

Nuestra gran preocupación es la escasez permanente y aguda de los cuadros, y la razón de esta escasez se encuentra en los aspectos negativos mencionados en la vida de nuestro partido. Pues la verdad fundamental del leninismo es que:

«El partido, como punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, es la mejor escuela de formación de jefes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las formas de organización de su clase». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Fundamentos del leninismo, 1924) (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

jueves, 10 de octubre de 2013

El carácter premarxista del postulado de la agricultura como base de la economía; Rafael Martínez, 2006


«En esta y en las siguientes secciones vamos a cubrir dos de los aspectos más relevantes del sistema económico defendido por los autores del manual de Shanghái. Antes de tocar en lo que a nuestro juicio es una violación sistemática por parte de los autores del principio marxista-leninista sobre el papel determinante del desarrollo de la industria pesada tanto en las economías de transición socialista, es conveniente evaluar un aspecto concreto de su pensamiento económico. En particular, se elabora en el postulado de la agricultura como base de la economía china. Este postulado como la conocemos hoy en día se puede encontrar en la literatura económica de China a finales del Primer Plan Quinquenal. Aunque no se observa que se trate de un elemento evidentemente inherente al pensamiento económico de los comunistas chinos en general, una mayor investigación puede arrojar luz sobre esta cuestión tan curiosa. Creemos que este postulado está profundamente arraigado en el pensamiento económico premarxista como es fácil deducir y, como resultado, los ideólogos chinos se pudieron haber inspirado de una u otra forma en los pensadores chinos premarxistas.

En la siguiente sección vamos a ser claros con respecto a las cifras económicas propias del Primer Plan Quinquenal y nos servirá para ilustrar cómo el crecimiento relativo de la industria pesada con respecto a las otras ramas sufre un descenso cualitativo sobre todo después de las reformas económicas de a principios de 1960. El principio marxista-leninista de la priorización de la industria pesada sólo fue seguido durante los años 1950. Alrededor de 1957, el gobierno chino comenzó a expresar serias preocupaciones de que el camino a la industrialización del país debía llevarse a cabo de manera diferente al del espíritu del Primer Plan Quinquenal. La necesidad de la industrialización del país nunca se negó, ni antes ni después de la finalización del Primer Plan Quinquenal, sin embargo, un nuevo pensamiento comenzó a surgir, mediante la utilización audaz de la excusa de que habían sectores de la economía que supuestamente habían sido descuidados –excusa muy difundida por los revisionistas de Europa del Este– [2]. Es en este momento que el liderazgo chino plantea la cuestión de la necesidad de establecer nuevas relaciones y equilibrios entre los diversos sectores de la economía. En el momento de la redacción del manual de Shanghái el nuevo pensamiento económico había tiempo que había sido consolidado en el interior del país:

«Para hacer realidad la industrialización socialista, es por supuesto necesario dar prioridad al desarrollo de la industria pesada. Pero, dando prioridad al desarrollo de la industria pesada no significa que la agricultura y la industria ligera deben ser ignoradas». (Manual de economía política de Shanghái, 1974, pág. 383)

domingo, 29 de septiembre de 2013

El plan Marshall: su esencia, y las consecuencias en el movimiento obrero; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


«Este breve documento analizará la esencia del Plan Marshall, y las consecuencias en el movimiento obrero.

Se trata de una radiografía de los objetivos últimos del plan de incidencia económica y sojuzgamiento desarrollada por el imperialismo estadounidense en la Europa de la posguerra. Hay que tener en cuenta que este documento resulta en un genuino ejemplo respecto a las implicaciones imperialistas de la exportación de capitales y su incidencia en los países deudores, pero no sólo eso, sino que explica la influencia y presión ejercida sobre los partidos comunistas de Europa; ya que surgen nuevas corrientes revisionistas acordes con el Plan Marshall estadounidense, y muchos partidos deberán rechazar o admitir estas tesis claudicadoras que saldrán de la mano de Earl Browder. Así mismo se explica la directa relación entre este revisionismo y otros posteriores.

¿Cómo se puso en marcha el famoso Plan Marshall? ¿A qué intereses correspondía?

Después de la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo estadounidense se encontró en posiciones dominantes desde el punto de vista económico, y en cierta medida militar, con respecto a Europa y Asia, arruinadas por la guerra. La economía  estadounidense militarizada era bastante poderosa. Los Estados Unidos pretendían establecer su propia hegemonía político-económico-militar en todo el mundo con el objetivo primordial de cercar y debilitar a la Unión Soviética, la cual había salido victoriosa de la Segunda Guerra Mundial y sin duda alguna iba a restablecerse con rapidez también desde el punto de vista económico, pudiendo contribuir de paso a la consolidación y progreso de los nuevos Estados de democracia popular que se habían creado en Europa y Asia. Con este fin fueron elaboradas las tácticas imperialistas de la lucha político-ideológica, de la lucha económica y las tácticas militares. Estas últimas eran una continuación de los planes  estadounidenses fraguados en el curso mismo de la Segunda Guerra Mundial, de esos planes que habían hecho de los Estados Unidos una gran potencia en la producción de armas modernas, la potencia que había descubierto y producido la bomba atómica, lanzada por primera vez sobre Hiroshima y Nagasaki.

Los Estados Unidos asumieron el liderazgo del mundo capitalista y el papel de su «salvador». Así, las pretensiones del imperialismo estadounidense de dominar el mundo pasaron a colocarse en primer plano. «La victoria en la Segunda Guerra Mundial, declaraba Harry Truman, que sucedió a Franklin Roosevelt en la presidencia de los Estados Unidos, colocó al pueblo  estadounidense ante la necesidad permanente y urgente de convertirse en guía mundial». En esencia se trataba de un llamamiento de guerra contra la revolución y el socialismo, para conquistar nuevas posiciones dominantes en lo económico y militar a nivel mundial, también por supuesto para reanimar a sus socios y salvar el sistema colonial con el cual hacer contrapeso a los países socialistas. En la realización de esta estrategia, recurrieron a la UNRRA, elaboraron el «Plan Marshall», crearon la OTAN y erigieron los otros bloques agresivos del imperialismo estadounidense.

Segunda, la cuestión fundamental para el capital estribaba en desplegar una actividad de zapa frontal contra la ideología marxista-leninista destinada a apartar de su influencia a los sectores más revolucionarios de los trabajadores, y hacer degenerar el socialismo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Elogio de la dialéctica; Bertolt Brecht


Elogio de la dialéctica

Hoy la injusticia se pavonea con paso seguro.
Los opresores se instalan como para diez mil años.
La violencia segura: todo quedará como está.
No suena otra voz que la de la clase dominante
y en los mercados la explotación proclama: Esto recién comienza.
Por otra parte muchos de los oprimidos ahora dicen:
Lo que nosotros queremos, nunca será.

¡El que aún este vivo, que no diga: «nunca»!
Lo seguro no es seguro.
Nada quedará como está.
Cuando hayan hablado los que dominan
hablarán los dominados.
¿Quién se atreve a decir «nunca»?
¿De quién depende que la opresión continúe? De nosotros
¿De quién depende que se le aplaste? También de nosotros.

El que es derribado, ¡que se levante!
El que está perdido, ¡que luche!
¿Cómo han de contener al que ha tomado conciencia de su situación?
Pues los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana
y ese «nunca» será: ¡Hoy mismo!

Extraídos del recopilatorio: «80 poemas y canciones»

martes, 17 de septiembre de 2013

Muchas maneras de matar; Bertolt Brecht


Muchas maneras de matar

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda. Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc…
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.

Extraídos del recopilatorio: «80 poemas y canciones»