La negación de la industria pesada en el desarrollo de la economía nacional superditandola a la agricultura o a la industria ligera, es una de las características más comunes dentro de todos los revisionismos a la hora de negar las leyes en la construcción del socialismo. En el siguiente caso a analizar: China, veremos como los dirigentes chinos se adaptaron a lo que ellos llaman «modelo stalinista» hasta la muerte de ficha figura reportando grandísimos avances. Después intentaran crear un modelo de industrialización «acorde a las necesidades nacionales» y al igual que sus homólogos jruschovistas de entonces argumentando «desniveles» entre los sectores, todo esto degenerará en uno; en intentar industrializar el país bajo una descentralización económica, y dos; superditar la industrialización a la agricultura, y tres; fomentar las técnicas del socialismo de mercado como la ley del valor y su gran rol en dicho modelo económico. Las estadísticas entre las diferentes etapas dejan muy claro todo el panorama e indica que «gracias a dicha innovación» tan poco nueva, China no fue capaz de industrializarse lo cual detenía la capacidad defensa del país, el apoyo a la maquinaria agrícola, o la producción y extensión de otras ramas, por ello la apertura al capital extranjero no es una anomalía, sino que es consecuencia directa de esta desviación económica tras desviarse del plan industrial de inicios de los años 50. Como dice el autor muy correctamente: «No queremos discutir aquí la línea política de tal o cual dirigente –en este caso Mao Zedong– sobre que tenía en mente al negar las políticas de de rápida industrialización. Eso no viene al caso y es básicamente irrelevante para la presente discusión que es demostrar la invalidez de renegar de la industria pesad ay su papel».
El documento:
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Violación del principio marxista sobre el papel determinante del desarrollo de la industria pesada
En el apartado anterior hemos tocado uno de los postulados más importantes en los que se basa el manual de economía política de Shanghái. También como hemos visto, los autores reconocen inequívocamente la importancia de la industria pesada pese aunque mantienen que la agricultura es la base de la economía y determina el desarrollo de otros sectores de la economía. A pesar de que los autores del manual estén acuerdo formalmente con la formulación de la función rectora de la industria pesada, tienen una concepción muy diferente del intercambio de trabajo entre los distintos sectores de la economía que la defendida por los fundadores del marxismo-leninismo. En concreto, los autores dan prioridad a la agricultura, seguido de la industria ligera y la industria pesada. En esta sección vamos a ser más cuantitativos con los datos y vamos a tratar de demostrar que esta concepción conduce a la violación del principio marxista-leninista sobre la economía política de las sociedades de transición socialista acerca del papel determinante de la industria pesada en el desarrollo económico. Hacemos hincapié en el cambio cualitativo que tiene lugar en el desarrollo de la industria pesada en China al comparar las figuras principales de control económico del Primer Plan Quinquenal y las reformas económicas que se concretaron en la década de 1960 que, en nuestra opinión, liquidaron una serie de características básica incorporadas por el Primer Plan Quinquenal.
El principio marxista-leninista del papel de liderazgo en el desarrollo de la industria pesada se había aplicado en la Unión Soviética y en las democracias populares de Europa del Este y se había convertido en una noción generalizada para los comunistas chinos que llegaron al poder. En este sentido, el Primer Plan Quinquenal se había convertido en la materialización y concreción de las condiciones de China, de lo que se consideraba un modus operandi bien aceptado y sin controversia. No está dentro del alcance de este trabajo la elaboración de las consideraciones clásicas que conducen los fundadores del marxismo-leninismo a la conclusión de la necesidad del papel de liderazgo de la industria pesada en la economía de transición [6], pero haremos repasos sobre la marcha. Concluyendo lo contrario, los autores del manual de Shanghái niegan los conceptos básicos de la economía política marxista. Marx reiteró que el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas está fuertemente relacionado con el nivel de productividad alcanzado, que depende del grado de mecanización del trabajo. La creciente mecanización del trabajo es necesariamente impulsada por un cambio en la composición en el producto social en favor de la industria con respecto a la agricultura y en favor de la industria pesada con respecto a la industria ligera. Este es un resultado necesario del análisis marxista de la realización del producto social, un resultado necesario de la teoría marxista de la reproducción y la reproducción ampliada. Esto es aplicable a los modos capitalistas, socialistas y comunistas de la producción, así como a la economía de transición entre unas y otras. Negar en los hechos el papel de liderazgo en el desarrollo de la industria pesada con respecto a otros sectores de la economía nacional no sólo es flagrantemente antimarxista, sino que también contradice la observación puramente fenomenológica sobre la fuerte correlación entre el crecimiento de la industria y el crecimiento general de la economía en los modos de producción modernos, incluyendo el capitalista.



